Una tierra de gigantes
domingo, 19 de agosto de 2012
Cristo trajo la esperanza a estos pueblos
Requena es una tierra incomunicada. Si no fuera por el río, no tendría comunicación alguna. Ayer sábado, pasamos el día por dos de los muchísimos caseríos que bañan el río Tapiche.
Requena es una tierra incomunicada. Si no fuera por el río, no tendría comunicación alguna. Ayer sábado, pasamos el día por dos de los muchísimos caseríos que bañan el río Tapiche.
Pudimos comprobar, desde mi punto de vista dos cosas:
1) Su economía es prácticamente de subsistencia, es decir que lo que producen lo necesitan ellos para vivir.
2) La falta de higiene manifiesta en estos pueblos (niños descalzos día y noche, ropas en paupérrimo estado, desnutrición infantil, etc.).
Estas son algunas de las cosas que observo de estos poblados, pero ni mucho menos son las más importantes. La esperanza es lo esencial, las ganas de vivir, las sonrisas que tienen los niños a cada hora, la paz que hay siempre en estos pueblos y que transmiten a cada visitante.
Y me pregunto, ¿Por qué se da todo esto?,
La pregunta tiene fácil respuesta: Dios les da esta alegría para que transmitan su Evangelio y su Palabra a través de sus actos, gestos y de su vida misma. Como siempre se suele decir, se evangeliza a través del testimonio y el de estas gentes (sobre todo el de los niños) transmite mucho. Llevan a Dios en el corazón y eso se nota.
Para terminar me hago una segunda pregunta,
¿Ayer sábado quien evangelizó a quién? La respuesta es mucho más sencilla que la anterior. Claramente ellos a nosotros.
IGNACIO UGARTE REBOLLO
jueves, 16 de agosto de 2012
A la hora de nona
En torno a las tres de las tarde nos suele recibir el Sr. Obispo D. Juan Oliver Climent en la Misión Franciscana de Requena. Nos ha concedido este tiempo de tertulia y formación, de confidencias podríamos decir; de experiencia compartida con estos jóvenes voluntarios para la misión. Agradecemos su acogida, su entrega y su tiempo. Sin duda alguna sin sus palabras nuestra pobre experiencia quedaría sin el horizonte de comprensión imprescindible que aporta la experiencia de pastor y su recorrido por esta tierra, que él considera también suya. Desde ahí aún tiene más valor estas palabras a la hora de nona.
La primera realidad que nos descubre es la extensión del Vicariato de Requena, equivalente a la extensión de Andalucía, este territorio está dividido en ocho parroquias, con sus decenas y decenas de poblados. De ellas tres se han quedado sin misionero: Tierra Blanca, Orellana y Santa Elena. Con el agravante de que en Orellana hay comunidad de religiosas que quedan también desatendidas. Las soluciones no son fáciles. Pero desde esta realidad es bien comprensible el grito de San Francisco Javier desbordado por la realidad, preocupado en extremo por la salvación de aquellas almas, que pedía a sus compañeros de Paris que fueran en su auxilio. Como bien sabemos la respuesta no fue inmediata.
La historia de San Francisco, su vida, su conversión, su visita a Tierra Santa, la realidad misionera de la Orden Franciscana desde sus orígenes fueron otro de los temas en los que nos ilustró el Hno. Juan. La historia del Vicariato, aún no tiene un siglo de existencia, que fue confiado (como otros seis) a la Orden Franciscana. Su andadura al frente del mismo desde hace ocho años y el desarrollo del mismo se llevaron la mayor parte de las preguntas y aportaciones de los participantes.
La educación y su problemática también estuvieron presentes a lo largo de nuestras reuniones. Sin ánimo de ser exhaustivo recogemos algunos datos, que puedan servir para la reflexión del lector, luego cada uno de nosotros sacamos nuestras propias conclusiones y hacemos nuestra síntesis personal. La falta de vocación de los profesores, su escasa profesionalidad, el abuso de menores, la compra venta de las calificaciones, la falta de incentivo en los alumnos, la escasa habitabilidad de sus casas, la ausencia de una estructura familiar que acompañe y eduque a los más pequeños de la casa, son las lacras de toda una sociedad. Los casos de bullyng y violación están presentes a lo largo del Vicariato, problema al que se le añade los arreglos por unos cuantos soles de la situación, sin que la realidad se denuncie o se llegue a sentenciar. Bien es cierto que en las realidades educativas que dependen del Vicariato, que no son pocas, el procedimiento es mucho más expeditivo, retirando de sus puestos a los responsables. Ante este panorama no están claros los valores que se están transmitiendo desde la familia. Familia formada en su inmensa mayoría por la madre, la ausencia de padre es más frecuente de lo deseable. Esto tiene una complicación más, la escasa identificación sexual de la población joven, que se encuentra a merced de gente sin escrúpulos ni principios. Un dato que puede ilustrar este abandono de los niños y jóvenes por su progenitores, afanados quizás en encontrar alimentos bien cultivando la chacra ya en el mercado, fue el de aquella situación que denunció la Hna. Mercedes. Se trataba de una niña de doce años que fue violada y embarazada y en su declaración ante la policía, con su verdugo presente, afirmó que le prometió un plato de comida.
La realidad de los ancianos abandonados a su suerte, como han podido comprobar nuestros compañeros sanitarios y voluntarios, es otra de las lacras de esta sociedad que es incapaz de cuidar de sus pequeños, de sus mayores. Muchos permanecen postrados durante semanas en la misma posición, malnutridos, deshidratados, sin higiene, sin atención de los que le rodean. La imposibilidad del Vicariato para hacer frente a esta realidad, a pesar de las ayudas recibidas que no son pocas, no se llega a poder atender esta realidad que va in crescendo y que desborda la capacidad de esta porción de la Iglesia confiada al Hno. Juan.
A la hora de nona Jesús inclinó su cabeza, hora de gracia, en que Dios da su paz a la tierra por la sangre de Cristo.
martes, 14 de agosto de 2012
Cantarán mientras danzan todas mis fuentes están en ti (Salmo)
Nuestra casa es la Misión Franciscana. Es el edificio más emblemático de Requena, junto con su catedral. Fue el lugar que erigieron los fundadores de esta ciudad, que ahora parece querer olvidar su origen. En la Misión se encuentra el colegio “Padre Agustín López Pardo”, solamente lo separa una puerta aunque tiene una entrada distinta y el Hermano Juan ha erigido unos pabellones nuevos. Podríamos decir que la Misión es un gran convento antiguo, al que se le han hecho algunos arreglos. En la primera planta están las oficinas destinadas al despacho de la Parroquia, y otras estancias. Esta primera planta está abierta a un jardín enclaustrado por los diferentes pabellones del colegio. En la segunda planta, nuestra residencia, están las habitaciones, la cocina, el comedor y un salón biblioteca. Si seguimos subiendo llegamos a un tercer piso, con suelo de madera, y a una terraza amplia con fabulosas vistas. Esta planta necesita una reforma. Nosotras preferimos la segunda planta, donde está el comedor, a veces queda la puerta abierta, y siempre si insistimos un poco, cuando abren la nevera, nos cae algo.
Hoy hemos tenido una visita un tanto incómoda: unos jóvenes de Madrid ataviados con pañuelos en la cabeza y palos en las manos han provocado un ruido espantoso que no nos ha dejado tranquilas ni un momento. Aunque han abierto la puerta del comedor no nos ha apetecido entrar pues los cubos de agua y las escobas estaban listas en sus manos. Dicen que han venido a echar una mano en la limpieza, esperamos que no hayan tocado la nevera. Así nos han distraído del aburrimiento de la mañana. Hoy era fiesta en este pueblo y los días de fiesta no nos gustan nada ya que no vienen los niños al cole.
Desde nuestra terraza vemos el cole y sus salones, así llamamos acá a las clases, vemos el patio del cole y los salones de secundaria. Los niños vienen con su uniforme y también vienen calzados. Parece que no tuvieran carencias. Pero cuando pasas más en serio por sus salones vas comprendiendo porque el Perú es de los últimos países en educación de todo América Latina, y la región de Loreto, con Requena a la cabeza, está en los últimos lugares del Perú. Pues bien los chicos nos distraen con sus juegos y travesuras, ellos son como todos los niños, quizás con más sueños y muchas más carencias, pero igual de juguetones. Aunque no podemos acercarnos a ellos pues enseguida experimentamos el genio que los habita. Hoy se han inventado otra fiesta la declaración del Amazonas como maravilla natural, así que tampoco hay clase en cambio en la tarde desfilan por la plaza al son de la música en un ruido que nos impedirá dormir hasta muy entrada la noche.
Los chicos de Madrid han estado mañana y tarde por acá, creando alboroto e inquietándonos con su afán de mover los trastos que teníamos perfectamente ubicados. En la tarde han tenido una reunión con el Obispo, nosotras la seguíamos desde nuestro escondite, entre el tejado y la barandilla. La lluvia torrencial que ha caído ha interrumpido la reunión y se han marchado al comedor, y como no, han cerrado la puerta.
Entre otras cosas han contado como fue la llegada de los “nuevos”: Ana Golmayo, Juan Coloma, María José, Ana M (Auro y Rocío se quedaron en Jenaro Herrera). Están encantados con Requena, una vez pasado el impacto inicial de una ciudad de la selva, que aunque sea capital de distrito, no es como una capital de Europa. Hay quien dice que en este lugar se ha pasado de la edad de piedra a la era de las redes sociales, pero sin transición ni asimilación de la cultura precedente. De las casas con piso de tierra, sin agua corriente, sin nada, pero con celulares o cosméticos de primer nivel.
El domingo transcurrió entre el shock de la realidad reciente, la comida con los estudiantes franciscanos de la conferencia bolivariana, que ya marchaban para sus países de origen junto con el P. Lorenzo G., la celebración de la eucaristía y la cena, a base de pollo asado, en pollos casa marques.
Desde acá nos despedimos si volvemos a tener noticias pronto serán vuestras. Saludos cordiales.
Ah, dicen que ya han subido fotos al albun aunque creo que nadie se detuvo en nosotros para esos menesteres, igual nos conocemos felinamente.
Ah, dicen que ya han subido fotos al albun aunque creo que nadie se detuvo en nosotros para esos menesteres, igual nos conocemos felinamente.
domingo, 12 de agosto de 2012
Lo que no se da se pierde
Encuentro grupo Verano Misionero.
Este pasado viernes 10 de Agosto, fiesta de San Lorenzo, a las 13.00 H. tomamos la lancha camino de Jenaro Herrera. A penas tres horas de trayecto, más una hora de espera en la playa, nos unieron con nuestro destino. El trayecto ya era toda una inmersión en la cultura e idiosincrasia del país. El colorido del puerto, las mercancías que suben y bajan, los animales con sus graznidos, las hamacas colgantes, las diversas indumentarias, las ofertas de todo tipo de productos… y todo simultáneamente en el espacio y el tiempo. Unas gotas de lluvias parece que abrieron nuestro horizonte a la esperanza pues la falta de agua corriente aflige el ánimo del grupo, especialmente el de las chicas, que no parecen muy cómodas con recoger el agua que está a solo unos metros de nuestras habitaciones con los baldes. Quizás tanta comodidad nos haya hecho demasiado débiles y con pocos recursos para sobrevivir en la adversidad. Entre sueños, esperanzas y paseos llegamos a Jenaro Herrera. La grandiosidad del Ucayali nos impresiona una vez más.
A lo lejos podemos ver agitarse unos brazos, tras los movimientos podemos apreciar unos rostros conocidos y unos hábitos que reflejan hogar. El barco, hábilmente conducido, se acerca a lo que un día fue un puerto, los niños vuelven a subir antes que haya anclado, con sus quesos y demás mercancías, tras una especie de tabla y como pudimos saltamos a tierra. Allí estaban nuestro amigos esperándonos, con tanta alegría como incredulidad de volvernos a ver todos juntos subimos hacia la casa parroquial y la casa de las hermanas del rebaño de María. El afecto era tan visible como sincero. Asombrado recorrimos el lodo reciente por las lluvias que nos habían precedido. En un espacio abierto, verde y húmedo, se sitúa la parroquia y su complejo. Entramos en casa de las hermanas, el orden, la belleza, la limpieza forman un conjunto armónico y abierto donde somos acogidos y alojados.
Allí la Hna. María nos remite directamente a la Escritura. Nada más saludarla somos plenamente consciente que estamos ante una mujer fuerte, una mujer tan grande como lo fueron las santas mujeres cuya vida nos cuenta la Sagrada Escritura; nos atreveríamos a decir comparable a Rut, Noemí, incluso a Sara. La bondad, exenta de mojigatería, la fe profunda, la amplitud de criterios, la finura de alma te cautivan con solo verla sonreír tímidamente como bendice la mesa, como lleva la catequesis de los jóvenes, con la discreción en el servicio. Cuentan cómo conoce la vida de los ciento treinta niños del comedor social que ellas llevan, hecho de trocitos de generosidad de todo el mundo; sabe el nombre de los chicos, el de sus madres y lo que resulta difícil incluso para los chicos mismos, también el de sus padres. El compartir con ella unas simples vísperas merece un viaje a Jenaro Herrera. Le acompañan en esa comunidad singular la Hna. Pilar, de Ubrique ella, buena piel siempre, lleva veinticinco años en la misión, y otros muchos más en Perú. La Hna. Estela, de Kenia, que habla un español con acento andaluz y con una gracia y claridad de alma que traspasa el alma. También estaba Yolanda, tímida, discreta y alegre. Esta comunidad, más allá de sus dificultades y su desgaste, es un centro de humanidad pura y de evangelio vivo en el corazón de la selva.
Con este potencial humano único es comprensible que nuestros compañeros estén rozando el cielo, bastaba con la comunidad. Las hermanas maestras de entrega y de evangelio han guiado y acompañado en las diversas actividades a nuestro grupo. Intercambiamos impresiones varias, Lorenzo Saavedra, el sacerdote, está con los jóvenes de la JOC. Su alegría, su amor a Jesucristo y su capacidad de entrega ha impresionado vivamente en el pueblo de Jenaro, en el ánimo de las Hermanas y también en el ánimo de Hna. Estela, que comparte tarea en la pastoral con los jóvenes. En su habitual transparencia pregunta: -Padre, ¿qué podemos hacer para que el Padre Lorenzo se quede más tiempo con nosotros? –Rezar, pedírselo a Dios que lo ha traído hasta aquí. -¿Sólo eso podemos hacer?
A eso de las 18.30 H. viene la luz al pueblo, aprovechamos este tiempo para celebrar una hora santa con los jóvenes, para cenar, y para dejarlo todo a punto para ir a dormir. Unos juegos con los chicos y nos vamos pronto a dormir, aprovechando el agua corriente de las hermanas para tomar antes una ducha regeneradora.
A las seis y media de la mañana rezamos laudes con las hermanas, como todos los días, desayunamos (como si estuviésemos en casa) y conducidos por Juan Carlos, catequista de la Parroquia nos internamos en un centro de Estudio de la Selva Amazónica. Cuatro horas de conocer in situ, y por primera vez la selva propiamente dicha. Los viveros de árboles madereros, los árboles de la caoba, el cedro, el aguaje, los irapays, y mil árboles más cuyos nombres nos somos capaces de recordar vimos y abrazamos en vivo. El grupo desbordaba alegría, rozando con la euforia, al punto que alejábamos a los animales de la selva. Nos impresionó escuchar a los monos tocones, las múltiples aves, especialmente los bocholos (macho de una especie de ave que contempla, sin moverse un átimo, como su pareja construye el nido), en otro momento hablaremos del aymama, o el sinti… Pero lo que realmente nos impresionó fue el cruzarnos con el ocelote, el puma de la selva que ataca al hombre, nuestro guía, debidamente armado con su machete, nos señaló en nuestro camino las huellas de una madre que iba acompañada por su hijo. Tras ello, solo por unos instantes, el grupo se cohesionó ligeramente y contemplo en silencio el imponente ejemplar de cientos de años con raíces de palas.
Volvimos a casa, tras un largo camino, y tras varios remozados en lodo fresco de alguno de nuestros compañeros. Las hermanas, y el P. Lorenzo nos esperaban y nos agasajaron con tanta generosidad que queríamos permanecer siempre allí. En la tarde fuimos a la quebrada de Jenaro, lugar de baño natural en el río. En la tarde celebramos la eucaristía, compartimos la oración, cenamos y una larga sobremesa precedió a una rápida cabezadita pues a las tres de la mañana llegaban nuestros compañeros de Madrid, procedentes de Iquitos.
Tras los cambios en el grupo, Adela se queda en Jenaro Herrera y Ana M. se va a Requena, nos despedimos con cariño de las hermanas.
A las tres menos algo la voz de alarma de la Hna. Estela: “la lancha está en el puerto”, salimos corriendo, también los perros del P. Antonio: boby y toby, allí en lo que en alguna vez fue un puerto dos largas horas de espera ponían a prueba nuestra paciencia. Por fin llega la lancha se bajan nuestros amigos y subimos otros, la bruma es un buen cómplice para tanta emoción. Emprendemos cada uno nuestro camino muy acompañado de sentimientos y de inquietudes. Por fin ya está aquí todo el grupo de este proyecto, esta aventura, del Verano Misionero que nos ha propuesto la Deleju.
El sueño, aliado de la noche nos ayuda a serenar ánimos. Las confidencias calman la agitación y los miedos de los recién llegados, algunos duermen en los camarotes, otros con melancolía dirigen su mirada a un horizonte cerrado por la niebla y la oscuridad. Poco a poco se va perfilando el contorno de una de las maravillas de la naturaleza. El río con su fuerza, su tremendo caudal, nos va acercando a nuestro destino. El sol va alejando la fuerza de las tinieblas y va devolviendo la serenidad y la alegría a la creación toda. Esta vez, ya sin Adela (la principal defensora de esta especie) nos acompañan los delfines en nuestro trayecto, especialmente llamativos son los delfines rosados, que esta vez hemos podido contemplar con nuestro incrédulos ojos. La creación nos da lecciones siempre nuevas de la grandeza y las maravillas de Dios.
Empezamos nuestra segunda etapa en este vicariato de Requena tan necesitado de todos nosotros: profesionales cualificados (médicos, dentistas, oculistas), consagrados (religiosos, sacerdotes). Vicariato a su vez generoso al brindarnos esta oportunidad de conocer las maravillas de Dios, de su creación, de su Iglesia, de sus gentes, de su Obispo, de tantos de sus consagrados.
sábado, 11 de agosto de 2012
Levántate, ponte en camino
Qué ganas teníamos de llegar y por fin estamos aquí. Nos ha recogido Roberto en el aeropuerto, igual que a los del primer grupo y hemos ido con él en taxi y motocarro al hotelito donde dormiremos esta noche. Bueno, hotelito que tiene hasta piscina!
Allí nos esperaba Olga, que trabaja en el obispado igual que Roberto y tras dejar las mochilas y descansar unos minutos hemos ido a comer a Huasaí, un restaurante de comida peruana pegadito a la plaza de Armas. Por 5 soles por cabeza hemos tomado unos platos deliciosos: ensaladas, sopa criolla, pescado del Amazonas, pollo.. Todo con diferentes salsas y con frutas que no habíamos oído ni probado nunca... Y también con plátano frito, frijoles, lentejas, arvejas... Todo bien regado con cebada y carambola. Nos ha encantado!
Por la tarde hemos recorrido la ciudad y la cuenca del río, que ahora está bastante retirado y se veía bastante lejos de la ciudad, después de meses de inundaciones. Un mercado flotante de artesanía, un museo con algunas pinturas interesantes de la ciudad antigua, la plaza de armas y las casas coloniales que atestiguan lo que fue Iquitos en la época de auge del caucho. Después de descansar un rato hemos ido a misa a la catedral y hemos estado en el I Festival de canciones al Amazonas. Iquitos está de gala por el nombramiento del Amazonas como una de las 7 maravillas naturales del mundo y está toda la ciudad de celebración. Hemos cenado en Kikiriqui, el mejor pollo de Iquitos y al fin a descansar en una cama, después de un día muuuuy largo!
Mañana saldremos hacia Jenaro Herrera y Requena. Olga nos ha dicho que el domingo, cuando lleguemos, estarán allí todos: los de Requena han ido a visitar a los de Jenaro durante el fin de semana y cuando llegue nuestro barco y Rocío y Auro se bajen, subirán ellos para volver a Requena, con Ana, Mª José y Juan.
Sábado 11 agosto
Por la mañana hemos hecho una excursión en motocarro al parque y a la laguna de Cristococha. Hemos visto muchísimos animales exóticos, ya os enseñaremos fotos. Después hemos vuelto a Iquitos, xa recoger las mochilas y hace un rato hemos embarcado camino a Jenaro Herrera y Requena.
La bajada al 'muelle' y subida al barco ha sido alucinante. A ver si mañana podemos colgar alguna foto del barco, del río...! Y tenemos una buena noticia, ha llovido! No mucho, pero parece que la sequía empieza a dar una tregua. No sabemos si en Jenaro y Requena habrá llovido también, pero es posible.
Ahora acabamos de comer y contra toda predicción tenemos cobertura. Tenemos por delante unas 16 horas sentados a la puerta de nuestros camarotes, viendo la inmensidad del río. Estamos encantados! Ojalá pudiéramos enseñaros alguna foto.
Seguiremos informando mañana, desde Jenaro/Requena.
María José G.
jueves, 9 de agosto de 2012
Gertrudis
“Scotty le dio a Dot como regalo esta fabulosa gallina. Poco tiempo después nacieron media docena de polluelos pero la actitud de Gertrudis se tornó alocada. Por las noches trataba de pisotear y golear a sus polluelos y por el día los picoteaba. Cuando un halcón circulaba por los alrededores, corría desesperadamente al refugio dejando a sus crías arreglárselas por sí solas.
El más destacado acto de ignorancia materna que tuvo Gertrudis para con sus polluelos fue su abrupto alejamiento de ellos a las dos semanas de haber visto la luz, para enredarse en un apasionado romance con el gallo negro del Chalet Crandall. Nunca llegamos a comprender qué fue lo que vio Gertrudis en él. Sus patas anormales y cortas hacían que el pobre no pudiese andar bien, sus enfermizas plumas se arrastraban al andar en el polvo, y su canto era triste, porque más parecía un gorgojeo.
Sin embargo, aquel gallo debía poseer algún encanto tropical, que hacía que nuestra alocada gallina no viese ninguno de sus defectos. Era gracioso ver cuando Dot esparcía granos de maíz en las mañanas para alimentar a Gertrudis y sus desprotegidos polluelos, de la nada aparecía el gallo de los Crandall en la parte alta del cerco limítrofe de nuestro terreno, y bajaba con dificultad a buscar su desayuno. Gertrudis no comía hasta que su gallo llegase y comiese primero hasta hartarse. Era gracioso verla buscar y seleccionar los mejores granos para él. Hay de sus pobres polluelos si se atrevían a coger uno de los granos que Gertrudis había preparado para su amante.
Tan completo era el dominio de este gallo sobre Gertrudis que cambió bruscamente y pasó de nuevo a las filas de la maternidad. Aún estando pequeños sus primeros polluelos empezó a empollar otra vez. Cuando hubo puesto doce huevos, dejó sus locuras y frivolidades a un lado y se sentó maternalmente sobre ellos en actitud melancólica. La transgresión de Gertrudis en su temprana juventud fue borrada por esta heroica capacidad de reproducción y devoción por lo que hubimos de abandonar la idea de comérnosla. Nos dimos cuenta de que los primeros ardores de locura a su temprana juventud habían terminado.
Felizmente, Gertrudis no nos decepcionó, llegó a empollar 11 de los 12 huevos que había puesto, y crió a sus nuevos polluelos con los anteriores con mucha devoción, sin pisotearlos ni golpearlos, por lo que ninguno piaba acosado por la soledad. Cuando la sombra del halcón rodeaba la sombra blanca de la huerta, se ejercitaba moviendo sus alas y se enfrentaba aguerrida para evitar una terrible incursión de este ave protegiendo a sus polluelos. En sus excursiones por el huerto se dedicaba a localizar insectos y enseñaba a sus pequeños polluelos cómo comerlos. A todo esto el pobre gallo de los Crandall pasó a un último plano, ahora tenía que valérselas por sí mismo para conseguirse pedacitos de yuca, cuando Antonia la pelaba con un fino machete en la mesita de la huerta. Como dirían los loretanos, el pobre gallo fue sólo utilizado y después abandonado.
Con Dot vimos la posibilidad de buscar para Gertrudis una nueva pareja. Sería trágico para la pobre gallinita pasarse la vida procreando con ejemplar tan desagradable. La crianza y buenas proporciones de un gallo de raza mezclado con la resistencia y la vitalidad de una gallina selvática producirían una perfecta casta de pollos, pero ninguno de este tipo de gallos era disponible, tendríamos que conseguirlo en la costa. Nuestros amigos nos dijeron que un gallo de raza no sobreviviría ni un mes en un clima selvático (…)
La oportunidad de obtener un gallo de raza se nos presentó en febrero, durante nuestro primer respiro en la ciudad (…). Tanto buscar y buscar, encontramos una granja avícola en Moche, un suburbio de Trujillo ubicado a 500 km al norte de Lima, un ejemplar muy simpático. Aquella tarde estábamos de suerte: el dueño de la avícola nos mostró un gallo blanco, traído directamente de EEUU por avión. “Es el jersey blanco, está creando mucho furor en su país, ya que todos los quieren tener”(…).
Era el momento de regresar a Iquitos (…) tuvimos que ingresar rápidamente llevando a Moche (el finísimo gallo) con nosotros y ubicándonos como pudimos antes de que la aeronave empezara a moverse a lo largo de la pista de despegue(…).
En mi tercera y última inserción a 22.000 pies, justo en el momento en el que estábamos dejando huellas en el Huascarán, Moche parecía dos veces peor de lo que yo me sentía. Mi cabeza iba a estallar y las nauseas eran insoportables. Más que sentirme mal por mí mismo me sentía mal por el pobre Moche. Pensé que se iba a morir porque se estaba poniendo morado (…).
Dot trajo a Moche consigo, lo sentó entre nosotros y le puso el tubo de oxígeno hasta la garganta (…). A 12.000 pies me sentí capaz de poner a Moche en su lugar. Para mi sorpresa, éste se encontraba más que vivo, pues sus ojos brillaban y su cresta se había puesto imponente. Por eso fuimos distinguidos como la primera pareja en servicio que volaba con un gallo de pura raza a más de 22.000 pies de altura, hasta llegar a la imponente Amazonía.
En Iquitos, Moche cumplió con nuestras expectativas. Poco a poco cambiamos su dieta a base de almidón: yuca, arroz y maíz y le enseñamos a comer las hojas de plátano y pedacitos de lechuga regional. Cuando el halcón se asomaba, él avisaba con su poderoso gorjeo que había peligro; se atolondraba cuando Dot buscaba a su compañera, tijera en mano, para cortarle las alas; además, sabía mantener al gallo de los Crandall en su lugar. En agradecimiento al buen cumplimiento de sus obligaciones, una vez al mes era bañado con pedazos de jabón Lux (cuya caja costaba 75 centavos de dólar) y secado con mi toalla.
El gran día en que el primer grupo de polluelos rompieron el cascarón, Dot y yo nos desconcertamos al descubrir al descubrir que Gertrudis estaba sentada muy tranquila rodeada de una docena de polluelos más negros que el carbón y no rubios como suponíamos. A cierta distancia de la cerca que nos separaba de los Crandall, un gallo casi moribundo movía sus alas reclamando su paternidad”.
Tomado de Hank y Dot Kelly “Memorias de un cónsul americano en Iquitos 1943- 1944” Editado por Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía. Iquitos 2012. Páginas 77 y siguientes.
Este libro, además de una delicia literaria, es un documento valioso para comprender que ha significado Iquitos en la historia del Peru, la importancia que tuvo la explotación del caucho, las guerras fronterizas con Ecuador…
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