martes, 14 de agosto de 2012

Cantarán mientras danzan todas mis fuentes están en ti (Salmo)
 Me llamo Débora, de mediana estatura, con el pelo blanco y negro, cariñosa y tímida. Mi compañera se llama Sisara, ella tiene el pelo blanco y rubio, en forma de manchas. Sisara es madre. Tenemos un tercer compañero, pero no es muy amigo que se diga, se llama Sansón. Somos los tres gatos de La Misión Franciscana de Requena. Es verdad que el P. Lorenzo nos llama gatos sin más, quizás no quiera ponernos nombre más allá de lo que dice el Génesis, porque nombrar significa pertenencia. No obstante nos cuida muy bien, va al mercado y nos compra un sol de pescado de vez en cuando; si come fuera lleva una bolsa para recoger los restos y traérnoslos, así que podemos decir que somos los gatos del P. Lorenzo. Cuando él no está nos cuida el Sr. Obispo. Nosotros también aportamos lo nuestro: intentamos mantener a raya a todos los roedores del entorno y a los insectos de vuelo rampante, nos colamos por la ventana del comedor a ver si han dejado algo que podamos arramplar, nos acostamos en el recogedor o en la maceta, nos encorvamos cuando pasan a nuestro lado, y no dejamos que las palomas manchen el canalón que luego recogerá el agua de lluvia que servirá a nuestros dueños, abonamos el jardín donde P. Lorenzo siembra tomates. Pero lo que más nos gusta es dormir al sol.
Nuestra casa es la Misión Franciscana. Es el edificio más emblemático de Requena, junto con su catedral. Fue el lugar que erigieron los fundadores de esta ciudad, que ahora parece querer olvidar su origen. En la Misión se encuentra el colegio “Padre Agustín López Pardo”, solamente lo separa una puerta aunque tiene una entrada distinta y el Hermano Juan ha erigido unos pabellones nuevos. Podríamos decir que la Misión es un gran convento antiguo, al que se le han hecho algunos arreglos. En la primera planta están las oficinas destinadas al despacho de la Parroquia, y otras estancias. Esta primera planta está abierta a un jardín enclaustrado por los diferentes pabellones del colegio. En la segunda planta, nuestra residencia, están las habitaciones, la cocina, el comedor y un salón biblioteca. Si seguimos subiendo llegamos  a un tercer piso, con suelo de madera, y a una terraza amplia con fabulosas vistas. Esta planta necesita una reforma.  Nosotras preferimos la segunda planta, donde está el comedor, a veces queda la puerta abierta, y siempre si insistimos un poco, cuando abren la nevera, nos cae algo.
Hoy hemos tenido una visita un tanto incómoda: unos jóvenes de Madrid ataviados con pañuelos en la cabeza y palos en las manos han provocado un ruido espantoso que no nos ha dejado tranquilas ni un momento. Aunque han abierto la puerta del comedor no nos ha apetecido entrar pues los cubos de agua y las escobas estaban listas en sus manos. Dicen que han venido a echar una mano en la limpieza, esperamos que no hayan tocado la nevera. Así nos han distraído del aburrimiento de la mañana. Hoy era fiesta en este pueblo y los días de fiesta no nos gustan nada ya que no vienen los niños al cole.
 Desde nuestra terraza vemos el cole y sus salones, así llamamos acá a las clases, vemos el patio del cole y los salones de secundaria. Los niños vienen con su uniforme y también vienen calzados. Parece que no tuvieran carencias. Pero cuando pasas más en serio por sus salones vas comprendiendo porque el Perú es de los últimos países en educación de todo América Latina, y la región de Loreto, con Requena a la cabeza, está en los últimos lugares del Perú. Pues bien los chicos nos distraen con sus juegos y travesuras, ellos son como todos los niños, quizás con más sueños y muchas más carencias, pero igual de juguetones. Aunque no podemos acercarnos a ellos pues enseguida experimentamos el genio que los habita. Hoy se han inventado otra fiesta la declaración del Amazonas como maravilla natural, así que tampoco hay clase en cambio en la tarde desfilan por la plaza al son de la música en un ruido que nos impedirá dormir hasta muy entrada la noche.
Los chicos de Madrid han estado mañana y tarde por acá, creando alboroto e inquietándonos con su afán de mover los trastos que teníamos perfectamente ubicados. En la tarde han tenido una reunión con el Obispo, nosotras la seguíamos desde nuestro escondite, entre el tejado y la barandilla. La lluvia torrencial que ha caído ha interrumpido la reunión y se han marchado al comedor, y como  no, han cerrado la puerta.
Entre otras cosas han contado como fue la llegada de los “nuevos”: Ana Golmayo, Juan Coloma, María José, Ana M (Auro y Rocío se quedaron en Jenaro Herrera). Están encantados con Requena, una vez pasado el impacto inicial de una ciudad de la selva, que aunque sea capital de distrito, no es como una capital de Europa. Hay quien dice que en este lugar se ha pasado de la edad de piedra a la era de las redes sociales, pero sin transición ni asimilación de la cultura precedente. De las casas con piso de tierra, sin agua corriente, sin nada, pero con celulares o cosméticos de primer nivel.
El domingo transcurrió entre el shock de la realidad reciente, la comida con los estudiantes franciscanos de la conferencia bolivariana, que ya marchaban para sus países de origen junto con el P. Lorenzo G., la celebración de la eucaristía y la cena, a base de pollo asado, en pollos casa marques.
Desde acá nos despedimos si  volvemos a tener noticias pronto serán vuestras. Saludos cordiales.
Ah, dicen que ya han subido fotos al albun aunque creo que nadie se detuvo en nosotros para esos menesteres, igual nos conocemos felinamente.

domingo, 12 de agosto de 2012

 Lo que no se da se pierde

Encuentro grupo Verano Misionero.
Este pasado viernes 10 de Agosto, fiesta de San Lorenzo, a las 13.00 H. tomamos la lancha camino de Jenaro Herrera. A penas tres horas de trayecto, más una hora de espera en la playa, nos unieron con nuestro destino. El trayecto ya era toda una inmersión en la cultura e idiosincrasia del país. El colorido del puerto, las mercancías que suben y bajan, los animales con sus graznidos, las hamacas colgantes, las diversas indumentarias, las ofertas de todo tipo de productos… y todo simultáneamente en el espacio y el tiempo. Unas gotas de lluvias parece que abrieron nuestro horizonte a la esperanza pues la falta de agua corriente aflige el ánimo del grupo, especialmente el de las chicas, que no parecen muy cómodas con recoger el agua que está a solo unos metros de nuestras habitaciones con los baldes. Quizás tanta comodidad nos haya hecho demasiado débiles y con pocos recursos para sobrevivir en la adversidad. Entre sueños, esperanzas y paseos llegamos a Jenaro Herrera. La grandiosidad del Ucayali nos impresiona una vez más.
A lo lejos podemos ver agitarse unos brazos, tras los movimientos podemos apreciar unos rostros conocidos y unos hábitos que reflejan hogar. El barco, hábilmente conducido, se acerca a lo que un día fue un puerto, los niños vuelven a subir antes que haya anclado, con sus quesos y demás mercancías, tras una especie de tabla y como pudimos saltamos a tierra. Allí estaban nuestro amigos esperándonos, con tanta alegría como incredulidad de volvernos a ver todos juntos subimos hacia la casa parroquial y la casa de las  hermanas del rebaño de María. El afecto era tan visible como sincero. Asombrado recorrimos el lodo reciente por las lluvias que nos habían precedido. En un espacio abierto, verde y húmedo, se sitúa la parroquia y su complejo. Entramos en casa de las hermanas, el orden, la belleza, la limpieza forman un conjunto armónico y abierto donde somos acogidos y alojados.
Allí la Hna. María nos remite directamente a la Escritura. Nada más saludarla somos plenamente consciente que estamos ante una mujer fuerte, una mujer tan grande como lo fueron las santas mujeres cuya vida nos cuenta la Sagrada Escritura; nos atreveríamos a decir comparable a Rut, Noemí, incluso a Sara. La bondad, exenta de mojigatería, la fe profunda, la amplitud de criterios, la finura de alma te cautivan con solo verla sonreír tímidamente como bendice la mesa, como lleva la catequesis de los jóvenes, con la discreción en el servicio. Cuentan cómo conoce la vida de los ciento treinta niños del comedor social que ellas llevan, hecho de trocitos de generosidad de todo el mundo; sabe el nombre de los chicos, el de sus madres y lo que resulta difícil incluso para los chicos mismos, también el de sus padres. El compartir con ella unas simples vísperas merece un viaje a Jenaro Herrera. Le acompañan en esa comunidad singular la Hna. Pilar, de Ubrique ella, buena piel siempre, lleva veinticinco años en la misión, y otros muchos más en Perú. La Hna. Estela, de Kenia, que habla un español con acento andaluz y con una gracia y claridad de alma que traspasa el alma. También estaba Yolanda, tímida, discreta y alegre.  Esta comunidad, más allá de sus dificultades y su desgaste, es un centro de humanidad pura y de evangelio vivo en el corazón de la selva.
Con este potencial humano único es comprensible que nuestros compañeros estén rozando el cielo, bastaba con la comunidad.  Las hermanas maestras de entrega y de evangelio han guiado y acompañado en las diversas actividades a nuestro grupo. Intercambiamos impresiones varias, Lorenzo Saavedra, el sacerdote, está con los jóvenes de  la JOC. Su alegría, su amor a Jesucristo y su capacidad de entrega ha impresionado vivamente en el pueblo de Jenaro, en el ánimo de las Hermanas y también en el ánimo de Hna. Estela, que comparte tarea en la pastoral con los jóvenes. En su habitual transparencia pregunta: -Padre, ¿qué podemos hacer para que el Padre Lorenzo se quede más tiempo con nosotros? –Rezar, pedírselo a Dios que lo ha traído hasta aquí. -¿Sólo eso podemos hacer?
A eso de las 18.30 H. viene la luz al pueblo, aprovechamos este tiempo para celebrar una hora santa con los jóvenes, para cenar, y para dejarlo todo a punto para ir a dormir. Unos juegos con los chicos y nos vamos pronto a dormir, aprovechando el agua corriente de las hermanas para tomar antes una ducha regeneradora.
A las seis y media de la mañana rezamos laudes con las hermanas, como todos los días, desayunamos  (como si estuviésemos en casa) y conducidos por Juan Carlos, catequista de la Parroquia nos internamos en un centro de Estudio de la Selva Amazónica. Cuatro horas de conocer in situ, y por primera vez la selva propiamente dicha. Los viveros de árboles madereros, los árboles de la caoba, el cedro, el aguaje, los irapays, y mil árboles más cuyos nombres nos somos capaces de recordar vimos y abrazamos en vivo. El grupo desbordaba alegría, rozando con la euforia, al punto que alejábamos a los animales de la selva. Nos impresionó escuchar a los monos tocones, las múltiples aves, especialmente los bocholos (macho de una especie de ave que contempla, sin moverse un átimo, como su pareja construye el nido), en otro momento hablaremos del aymama, o el sinti… Pero lo que realmente nos impresionó fue el cruzarnos con el ocelote, el puma de la selva que ataca al hombre, nuestro guía, debidamente armado con su machete, nos señaló en nuestro camino las huellas de una madre que iba acompañada por su hijo. Tras ello, solo por unos instantes, el grupo se cohesionó ligeramente y contemplo en silencio el imponente ejemplar de cientos de años con raíces de palas.
Volvimos a casa, tras un largo camino, y tras varios remozados en lodo fresco de alguno de nuestros compañeros. Las hermanas, y el P. Lorenzo nos esperaban y nos agasajaron con tanta generosidad que queríamos permanecer siempre allí. En la tarde fuimos a la quebrada de Jenaro, lugar de baño natural en el río. En la tarde celebramos la eucaristía, compartimos la oración, cenamos y una larga sobremesa precedió a una rápida cabezadita pues a las tres de la mañana llegaban nuestros compañeros de Madrid, procedentes de Iquitos.
Tras los cambios en el grupo, Adela se queda en Jenaro Herrera y Ana M. se va a Requena, nos despedimos con  cariño de las hermanas.
A las tres menos algo la voz de alarma de la Hna. Estela: “la lancha está en el puerto”, salimos corriendo, también los perros del P. Antonio: boby y toby, allí en lo que en alguna vez fue un puerto dos largas horas de espera ponían a prueba nuestra paciencia. Por fin llega la lancha se bajan nuestros amigos y subimos otros, la bruma es un buen cómplice para tanta emoción. Emprendemos cada uno nuestro camino muy acompañado de sentimientos y de inquietudes.  Por fin ya está aquí todo el grupo de este proyecto, esta aventura, del Verano Misionero que nos ha propuesto la Deleju.
El sueño, aliado de la noche nos ayuda a serenar ánimos. Las confidencias calman la agitación y los miedos de los recién llegados, algunos duermen en los camarotes, otros con melancolía dirigen su mirada a un horizonte cerrado por la niebla y la oscuridad. Poco  a poco se va perfilando el contorno de una de las maravillas de la naturaleza. El río con su fuerza, su tremendo caudal, nos va acercando a nuestro destino. El sol va alejando la fuerza de las tinieblas y va devolviendo la serenidad y la alegría a la creación toda. Esta vez, ya sin Adela (la principal defensora de esta especie) nos acompañan los delfines en nuestro trayecto, especialmente llamativos son los delfines rosados, que esta vez hemos podido contemplar con nuestro incrédulos ojos. La creación nos da lecciones siempre nuevas  de la grandeza y las maravillas de Dios.
Empezamos nuestra segunda etapa en este vicariato de Requena tan necesitado de todos nosotros: profesionales cualificados (médicos, dentistas, oculistas), consagrados (religiosos, sacerdotes). Vicariato a su vez generoso al brindarnos esta oportunidad de conocer las maravillas de Dios, de su creación, de su Iglesia, de sus gentes, de su Obispo, de tantos de sus consagrados.

sábado, 11 de agosto de 2012

Levántate, ponte en camino


 Después de doce horas de vuelo por la mañana llegamos a Lima y hemos hecho escala hacia la región de Loreto. Nos ha impresionado la llegada a Iquitos, la vista de una mancha verde de árboles hacia el infinito, no se veía nada más! y de pronto la mancha serpenteante, marrón, grisácea, con forma de culebrilla: el Amazonas! Un meandro encadenado a otro... Y tampoco se veía el final!

Qué ganas teníamos de llegar y por fin estamos aquí. Nos ha recogido Roberto en el aeropuerto, igual que a los del primer grupo y hemos ido con él en taxi y motocarro al hotelito donde dormiremos esta noche. Bueno, hotelito que tiene hasta piscina!

Allí nos esperaba Olga, que trabaja en el obispado igual que Roberto y tras dejar las mochilas y descansar unos minutos hemos ido a comer a Huasaí, un restaurante de comida peruana pegadito a la plaza de Armas. Por 5 soles por cabeza hemos tomado unos platos deliciosos: ensaladas, sopa criolla, pescado del Amazonas, pollo.. Todo con diferentes salsas y con frutas que no habíamos oído ni probado nunca... Y también con plátano frito, frijoles, lentejas, arvejas... Todo bien regado con cebada y carambola. Nos ha encantado!

Por la tarde hemos recorrido la ciudad y la cuenca del río, que ahora está bastante retirado y se veía bastante lejos de la ciudad, después de meses de inundaciones. Un mercado flotante de artesanía, un museo con algunas pinturas interesantes de la ciudad antigua, la plaza de armas y las casas coloniales que atestiguan lo que fue Iquitos en la época de auge del caucho. Después de descansar un rato hemos ido a misa a la catedral y hemos estado en el I Festival de canciones al Amazonas. Iquitos está de gala por el nombramiento del Amazonas como una de las 7 maravillas naturales del mundo y está toda la ciudad de celebración. Hemos cenado en Kikiriqui, el mejor pollo de Iquitos y al fin a descansar en una cama, después de un día muuuuy largo!

Mañana saldremos hacia Jenaro Herrera y Requena. Olga nos ha dicho que el domingo, cuando lleguemos, estarán allí todos: los de Requena han ido a visitar a los de Jenaro durante el fin de semana y cuando llegue nuestro barco y Rocío y Auro se bajen, subirán ellos para volver a Requena, con Ana, Mª José y Juan.

Sábado 11 agosto

Por la mañana hemos hecho una excursión en motocarro al parque y a la laguna de Cristococha. Hemos visto muchísimos animales exóticos, ya os enseñaremos fotos. Después hemos vuelto a Iquitos, xa recoger las mochilas y hace un rato hemos embarcado camino a Jenaro Herrera y Requena.

La bajada al 'muelle' y subida al barco ha sido alucinante. A ver si mañana podemos colgar alguna foto del barco, del río...! Y tenemos una buena noticia, ha llovido! No mucho, pero parece que la sequía empieza a dar una tregua. No sabemos si en Jenaro y Requena habrá llovido también, pero es posible.
Ahora acabamos de comer y contra toda predicción tenemos cobertura. Tenemos por delante unas 16 horas sentados a la puerta de nuestros camarotes, viendo la inmensidad del río. Estamos encantados! Ojalá pudiéramos enseñaros alguna foto.
Seguiremos informando mañana, desde Jenaro/Requena.
 Abrazos y... Paz y Bien!
María José G.

jueves, 9 de agosto de 2012

Gertrudis
“Scotty le dio a Dot como regalo esta fabulosa gallina. Poco tiempo después nacieron media docena de polluelos pero la actitud de Gertrudis se tornó alocada. Por las noches trataba de pisotear y golear a sus polluelos y por el día los picoteaba. Cuando un halcón circulaba por los alrededores, corría desesperadamente al refugio dejando a sus crías arreglárselas por sí solas.
 El más destacado acto de ignorancia materna que tuvo Gertrudis para con sus polluelos fue su abrupto alejamiento de ellos a las dos semanas de haber visto la luz, para enredarse en un apasionado romance con el gallo negro del Chalet Crandall. Nunca llegamos a comprender  qué fue lo que vio Gertrudis en él. Sus patas anormales y cortas hacían que el pobre no pudiese andar bien, sus enfermizas plumas se arrastraban al andar en el polvo, y su canto era triste, porque más parecía un gorgojeo.
Sin embargo, aquel gallo debía poseer algún encanto tropical, que hacía que nuestra  alocada gallina no viese ninguno de sus defectos. Era gracioso ver cuando Dot esparcía granos de maíz en las mañanas para alimentar a Gertrudis y sus desprotegidos polluelos, de la nada aparecía el gallo de los Crandall en la parte alta del cerco limítrofe de nuestro terreno, y bajaba con dificultad a buscar su desayuno. Gertrudis no comía hasta que su gallo llegase y comiese primero hasta hartarse. Era gracioso verla buscar y seleccionar los mejores granos para él. Hay de sus pobres polluelos si se atrevían a coger uno de los granos que Gertrudis había preparado para su amante.
Tan completo era el dominio de este gallo sobre Gertrudis que cambió bruscamente y pasó de nuevo a las filas de la maternidad. Aún estando pequeños sus primeros polluelos empezó a empollar otra vez. Cuando hubo puesto doce huevos, dejó sus locuras y frivolidades a un lado y se sentó maternalmente sobre ellos en actitud melancólica.  La transgresión de Gertrudis en su temprana juventud fue borrada por esta heroica capacidad de reproducción y devoción por lo que hubimos de abandonar la idea de comérnosla. Nos dimos cuenta de que los primeros ardores de locura a su temprana juventud habían terminado.
Felizmente, Gertrudis no nos decepcionó, llegó a empollar 11 de los 12 huevos que había puesto, y crió a sus nuevos polluelos con los anteriores con mucha devoción, sin pisotearlos ni golpearlos, por lo que ninguno piaba acosado por la soledad. Cuando la sombra del halcón rodeaba la sombra blanca de la huerta, se ejercitaba moviendo sus alas y se enfrentaba aguerrida para evitar una terrible incursión de este ave protegiendo a sus polluelos. En sus excursiones por el huerto se dedicaba a localizar insectos y enseñaba a sus pequeños polluelos cómo comerlos. A todo esto el pobre gallo de los Crandall pasó a un último plano, ahora tenía que valérselas por sí mismo para conseguirse pedacitos de yuca, cuando Antonia la pelaba con un fino machete en la mesita de la huerta. Como dirían los loretanos, el pobre gallo fue sólo utilizado y después abandonado.
Con Dot vimos la posibilidad de buscar para Gertrudis una nueva pareja. Sería trágico para la pobre gallinita pasarse la vida procreando con ejemplar tan desagradable. La crianza y buenas proporciones de un gallo de raza mezclado con la resistencia y la vitalidad de una gallina selvática producirían una perfecta casta de pollos, pero ninguno de este tipo de gallos era disponible, tendríamos que conseguirlo  en la costa. Nuestros amigos nos dijeron que un gallo de raza no sobreviviría ni un mes en un clima selvático (…)
La oportunidad de obtener un gallo de raza se nos presentó en febrero, durante nuestro primer respiro en la ciudad (…). Tanto buscar y buscar, encontramos una granja avícola en Moche, un suburbio de Trujillo ubicado a 500 km al norte de Lima, un ejemplar muy simpático. Aquella tarde estábamos de suerte: el dueño de la avícola nos mostró un gallo blanco, traído directamente de EEUU por avión. “Es el jersey blanco, está creando mucho furor en su país, ya que todos los quieren tener”(…).
Era el momento de regresar a Iquitos (…) tuvimos que ingresar rápidamente llevando a Moche (el finísimo gallo) con nosotros y ubicándonos como pudimos antes de que la aeronave empezara a moverse a lo largo de la pista de despegue(…).
En mi tercera y última inserción a 22.000 pies, justo en el momento en el que estábamos dejando huellas en el Huascarán, Moche parecía dos veces peor de lo que yo me sentía. Mi cabeza iba a estallar y las nauseas eran insoportables. Más que sentirme mal por mí mismo  me sentía mal por el pobre Moche. Pensé que se iba a morir porque se estaba poniendo morado (…).
Dot trajo a Moche consigo, lo sentó entre nosotros y le puso el tubo de oxígeno hasta la garganta (…). A 12.000 pies me sentí capaz de poner a Moche en su lugar. Para mi sorpresa, éste se encontraba más que vivo, pues sus ojos brillaban y su cresta se había puesto imponente. Por eso fuimos distinguidos como la primera pareja en servicio que volaba con un gallo de pura raza a más de 22.000 pies de altura, hasta llegar a la imponente Amazonía.
 En Iquitos, Moche cumplió con nuestras expectativas. Poco a poco cambiamos su dieta a base de almidón: yuca, arroz y maíz y le enseñamos a comer las hojas de plátano y pedacitos de lechuga regional. Cuando el halcón se asomaba, él avisaba con su poderoso gorjeo que había peligro; se atolondraba cuando Dot buscaba a su compañera, tijera en mano, para cortarle las alas; además, sabía mantener al gallo de los Crandall en su lugar. En agradecimiento al buen cumplimiento de sus obligaciones, una vez al mes era bañado con pedazos de jabón Lux (cuya caja costaba 75 centavos de dólar) y secado con mi toalla.
El gran día en que el primer grupo de polluelos rompieron el cascarón, Dot y yo nos desconcertamos al descubrir al descubrir que Gertrudis estaba sentada muy tranquila rodeada de una docena de polluelos más negros que el carbón y no rubios como suponíamos. A cierta distancia de la cerca que nos separaba de los Crandall, un gallo casi moribundo movía sus alas reclamando su paternidad”.
 Tomado de Hank y Dot Kelly “Memorias de un cónsul americano en Iquitos  1943- 1944” Editado por Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía. Iquitos 2012. Páginas 77 y siguientes.
Este libro, además de una delicia literaria, es un documento valioso para comprender que ha significado Iquitos en la historia del Peru, la importancia que tuvo la explotación del caucho, las guerras fronterizas con Ecuador…

miércoles, 8 de agosto de 2012

Segunda Crónica Jenaro Herrera (domingo 5, lunes 6 y martes 7 de agosto)

¿Habéis visto la foto de la canoa que aparece en el cartel del verano
misionero en Perú? En una como esa nos subimos el domingo para ir a
Cedro Isla, uno de los poblados que atienden las hermanas y el
sacerdote  desde Jenaro Herraro. Cada domingo van allí a celebrar la
eucaristía con la comunidad. Pilar llevaba unos zapatitos de domingo y
con ellos subió toda la pendiente hasta alcanzar el poblado, ¡una
campeona!
La situación del poblado es de una pobreza extrema, mayor de la que
estamos viendo en Jenaro. Cedro Isla ha estado tres meses inundada por
la crecida del río y ahora están empezando de nuevo con las
plantaciones en sus chacras. Viven unas cuarenta familias y no tienen
recursos para poner luz eléctrica en el poblado ni agua.  Tienen una
escuela solo para educación primaria, pero los profesores no van a sus
puestos de trabajo. Los niños no saben leer ni escribir, ni apenas
hablar. Después de las impresiones que nos ha causado ver todo esto,
nos planteamos todo tipo de cosas: montar una ONG o ayudar a las que
ya ahí, Irene se está planteando quedarse aquí como hermana Lorena,
etc.
La madre superiora, María, y una joven que va a tener una experiencia
con las hermanas durante tres meses, Yolanda, llegaron el sábado de
madrugada. El domingo, después de los laudes, las conocimos. Son
estupendas. Las “peleas” entre la hermana Estela y el padre Lorenzo se
han calmado desde que está la madre María entre nosotros.
Por la tarde tuvimos la Misa del pueblo. ¡La iglesia estaba llena!
Tocó un coro dirigido por la madre Estela. Las voces son
espectaculares, usan la percusión, guitarras, ¡queremos este coro para
Madrid! La homilía de Lorenzo causó sensación, acabó pidiendo que
volvieran a cantar “Los hijos de la selva” y nosotros nos la estamos
aprendiendo para llevar a nuestros coros.  De nuevo se repitió la
escena de encontrarnos rodeadas de masas de niños para darnos la paz.
El lunes comenzamos el trabajo en el colegio que va a ser a partir de
ahora nuestra rutina: a las 7:30 comienzan las clases. Las primeras
impresiones fueron un tanto desoladoras: no estaba el director,
faltaban profesores,  los niños no sabían si había clase o no, etc.
Eso sí, vimos las aulas construidas con el proyecto realizado por la
ONG de Majadahonda y eran estupendas, repletas de niños deseando por
aprender. Es una cosa que llama la atención: los niños están deseando
venir a la escuela, parece que en sus casas se aburren y aquí, al
menos, aprenden algo.
A las 12 comimos y a las 12:30 fuimos a ayudar al comedor. Las
hermanas, entre otras muchas cosas que seguiremos contando, dan  de
comer a 140 niños desnutridos todos los días. Una anécdota hermosa
vivida por Pilar fue como, en medio de las condiciones en las que se
encuentran y el hambre que pasan, una niña ayudaba a su hermana
pequeña a comer.  El sentido de comunidad y de ayuda a los demás aquí
es fuerte. En la bendición que hacen los niños antes de comer piden
para que ningún niño del mundo pase hambre!!
Se acaba el tiempo de conexión, así que tenemos que dejarlo ya, pero
nos quedan muchas más cosas más que contar, como que hemos dado las
primeras clases en el cole y ha sido una experiencia únicaaaaaaaaa!
Ana está todavía asustada de que hayan tardado 45 minutos en escribir
dos líneas (tenemos que aclarar que Ana todavía no se ha quitado de
encima el ritmo estresante de Madrid, aunque va dando sus primeros
pasos y ha conseguido estar sentada hablando durante 45 minutos sin
ponerse nerviosa por tener algo que hacer).
Abrazosssss! Y seguid rezando por la lluvia, que no llega!!
Teresa MG
Formar buenos cristianos y honrados ciudadanos (S. Juan Bosco)
Con cierta responsabilidad nos acostamos bastante pronto ya que al día siguiente tenemos tareas que cumplir. Nos gustaría salir o charlar más pero el grupo está concienciado de que es lo verdaderamente importante y porqué estamos aquí.
Nada más despertar, con el sonido de un motocarro o de un niño llorando, con una lagartija en el baño, a eso de las seis, nos disponemos a rezar. Hoy ha sido un día especial ya que ha sido el cumple de nuestro compañero Nacho; él es como nuestra  misión: sencillo, humilde, noble y que lo abarca todo. Después de rezar y compartir laudes, cada uno comienza el día, ya puestos en manos de Dios.  A las siete y media estamos  en los respectivos centros. Las circunstancias no ayudan, el calor y la humedad, pero ponemos  toda nuestra ilusión y esfuerzo en llevarlo a cabo. A veces contenemos las lágrimas y nos emocionamos ante las muestras de cariño de los pacientes y alumnos, ante sus llamadas de atención. Muchos niños y jóvenes están abandonados por sus padres, viven con sus abuelos, subsisten gracias a ellos. Tienen heridas e incluso nos cuentan los profes que la única comida que toman durante todo el día es el bollo que le proporciona el cole. Aun así se afanan por aprender por crecer; son educados, saludan a la entrada del profesor y extremadamente cariñosos regalan lo que no tienen y te premian continuamente con su sonrisa. Hasta el punto de no dejarnos descansar, conocen donde esta nuestra casa, y nos visitan hasta en casa.
Después de comer, siempre pollo con arroz, llega el momento s de la sobremesa en la que compartimos experiencias, canciones y sueño. Flor de Punga nos ha dejado sin agua a base de lavarse dos y tres  veces al día, de lavar las sábanas, las cortinas, la ropa sucia, las zapatillas, ahora si no llueve tendremos  serios problemas con el agua en el baño y en la limpieza, si llueve pronto todo se arreglará.
Por la tarde  compartimos con un grupo de jóvenes sus experiencias, canciones y les invitamos a que compartan con nosotros el rosario y la eucaristía que es la actividad central de nuestro día.
Quizás no tienen tantos medios en las clases ni tantas medicinas, no tienen aguas en las casas, sus casas de madera, que levantan si el rio las inunda. Es posible que solo coman una vez al día, pero muchos de ellos no dejan de sonreír y parece que el día de mañana podrán ser  buenos cristianos y honrados ciudadanos.  Que también nosotros pongamos nuestro granito de arena para que entre todos lo hagamos posible.
Miguel Aangel M.T

martes, 7 de agosto de 2012

Si salvas un niño habrás salvado el universo (Madre Teresa)
La música es uno de los lenguajes universales, capaz de unir a hombres de todos  los lugares del mundo. Quedamos con los jóvenes de la capilla de San Juan en enseñarles a tocar los diferentes instrumentos de  cuerda,  en especial la guitarra. Son muy dados a la música y tienen una gran habilidad para ella, se puede decir que todos tienen ritmo. Puntualmente, lejos del célebre ahorita, han llamado a nuestra  puerta a las cuatro. En la entrada del “palacio arzobispal” (uno de los pocos que se encuentra sin habitar, en una situación de semiabandono) se han reunido `para tocar. Con qué fuerza y con qué ritmo sacan las notas de la caja, el tambor, el charango, la quena, las maracas, las guitarras… Esos cantos sin vida aparente que arrastramos en nuestras parroquias  habituales aquí están llenos de vida y de fuerza, aproximando bastante el significante y el significado. Qué razón tenía san Francisco Solano cuando se  valía de los instrumentos musicales para evangelizar. El coro de la catedral de Requena, de la capilla de San Juan, supera en fuerza y vitalidad a muchos del viejo continente.
La educación y la sanidad son los dos pies que acompañan a la evangelización en estas latitudes, y me atrevería a decir que en todo intento de evangelización que trate de ser íntegro. Los centros médicos y los diferentes colegios, cepros, tecnológicos, pedagógicos del Vicariato en Requena nos lo hace ver de modo claro. Los programas de ayuda y cooperación con el mundo externo  aúnan fuerzas en esta dirección. Aun se encuentran las sanitarias quitando los untos de los intervenidos oculares de campañas anteriores. Son necesarios médicos, especialistas para  la misión.  Ciertamente los parásitos y las mariaciones son las enfermedades requeninas, junto con aquellas otras reumatoides y que afectan al aparato respiratorio, debido a la gran humedad de la zona. El dengue y todo lo referido a los habitantes más pequeños de la zona, los mosquitos, también están muy presentes. El  cartel que nos encontramos a salir de casa nos da todas las indicaciones que necesitamos saber en tiempo de inundación y de sequía.
Nuestros “profes” también han triunfado hoy. Unos en primaria y otros en secundaria. Cada cual dio las clases según su carácter y los objetivos recibidos. Al final de la mañana, comienzo de la tarde aquí,  a eso de las 13.00h vinieron contando sus historias pedagógicas y afectivas. Cómo cambia la perspectiva en esta tierra de lo que es la misión y el anuncio del evangelio. Qué difícil es cambiar una cultura que lleva su marchamo en los genes con la fuerza del Evangelio. La fuerza de las raíces tribales frente a la concepción cristiana de la familia, del matrimonio, por ejemplo. Qué obstáculos para crear una sociedad, al menos con los más allegados, donde impere la honestidad, la verdad, el trabajo la entrega. Cuántas generaciones de misioneros, de misioneras, de seglares comprometidos  y muchas veces los que aquí entregan sus vidas, lo mejor que de Dios han recibido acaban con la sensación de que todo esfuerzo, toda agua, es poca ara el amazonas. Quizás nuestra misión no sea otra que verter un vaso de agua clara en el ocre de estos caudales ara que anime, con la fugacidad de unos días en el corazón de la historia, a los que aquí se desgastan y sirven.
En esta fiesta de transfiguración de confidencias, de oración y gozo también nosotros vamos siendo transformados por  la realidad que Dios nos va ofreciendo a diario con la que nos interpela, con la que nos habla de manera clara. Con la que nos lanza a la oración ara que la oremos y transformemos la realidad personal y externa conforme a los talentos recibidos.
Hoy D. Juan ha tenido alguna dificultad con la radio, otro de los canales básicos de la evangelización. No son pocas las dificultades de la misión. Un canal que es indispensable ara hacer llegar la voz del Pastor a sus fieles se ha tropezado con las incomprensiones que hacen fecunda, y difícil, la labor diaria de la pastoral. En seguida el grupo dice, como alto que sueña, pues un proyeto útil sería  crear una emisora de radio en esta zona. E un territorio equiparable a Andalucía, con el único canal de comunicación que existe que es el río, se impone la necesidad de este medio, la radio, que aquí está en manos de los evangélicos. Pero, ¿quién pone medios para un proyecto que a los ojos de los hombres `pasa desapercibido? ¿Quién está dispuesto a gastar su tiempo en estos parajes si no le mueve Dios mismo? Es verdad que tenemos el ánimo pronto pero la carne es débil. Dios quiera que este tiempo no haga sentir como propio los problemas de esta porción del pueblo de Dios, de su rebaño y de su pastor.